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Archive for the ‘CONSEJOS’ Category

El biberón debe darse al bebé con afecto, amor y entrega para conseguir establecer la relación emocional tan importante entre la madre y el hijo.

El ser humano, sin embargo, por razones diversas ha tenido que buscar alternativas a la lactancia materna.
Hoy en día las necesidades de la vida moderna limitan la duración de la lactancia natural y un 50 % de las madres acuden a las leches artificiales para completar o sustituir la materna.

Además de razones socioculturales y de opciones personales algunas mujeres por razones médicas no pueden dar de mamar.

Para todas ellas, felizmente, existen leches artificiales que hoy en día no presentan ningún problema, el cariño se puede transmitir igual de bien con un biberón y además dará opción a papá a participar.

Para preparar los biberones es muy importante ajustarse a las medidas y proporciones que nos indique el pediatra y leerse muy atentamente las instrucciones que están en los envases; así evitaremos que nuestro hijo pueda tener problemas digestivos (diarreas, estreñimientos, deshidratación y dolores de barriga).

Cantidades orientativas

A modo de ejemplo tomemos el siguiente esquema:

  • 100 g de agua/13 g de leche
  • 30 cc de agua/1 medida de leche (5 g)
  • Segundo Día: De 20 cc.
  • Tercer Día: De 30 cc.
  • Cuarto Día: De 40 cc.
  • La segunda semana: De 70 cc. a 80 cc.
  • La tercera semana: De 80 a 100 cc.

Dosificación de los biberones
150 – 200 cc por kg y por día a distribuir en 7 tomas.

Este modelo de alimentación sigue siendo correcto y utilizado por numerosos pediatras, pero como en todo, hay nuevas tendencias que, aunque no desacrediten las anteriores, vale la pena comentar.

Existen en el mercado numerosas marcas de leche artificial. Todas han pasado un riguroso control de calidad.
El escoger una u otra marca vendrá dado por las preferencias del pediatra y de los padres.

Hasta hace poco el bebé solía mamar o tomar biberón hasta los tres meses, momento en el cual se empezaba a introducir nuevos alimentos en su dieta. Esto sigue siendo correcto, pero se ha visto que es igualmente adecuado prolongar la dieta exclusivamente láctea hasta los seis meses.

En ambos casos el niño se desarrolla, aumenta de peso, ríe, está sano y no presenta ningún tipo de carencias.

Escojamos uno u otro sistema, la manera de introducir nuevos alimentos (a los tres o a los seis meses) será siempre paulatina y en dosis reducidas.

Es recomendable que a partir de los 6 u 8 meses y hasta los dos años, los niños tomen leches maternizadas tipo II, aunque las papillas también se pueden preparar a partir de los 8 meses con leche normal.

Biberones

Existe un amplio surtido de biberones en el mercado, tanto que es difícil escoger.

A la hora de hacerlo, quizá debáis tener en cuenta una serie de características:

La boca: ha de ser amplia para facilitar el lavado del mismo con una escobilla, los restos de leche son el caldo de cultivo de los gérmenes.

Tetinas: si el bebé es pequeño es preferible una tetina blanda y si es mayor preferirá una dura. Conviene siempre tener varias en casa, no vaya a ser que algún percance os obligue a precipitaros en busca de la farmacia de guardia.

Para lavarlos existen desinfectantes de todo tipo, el agua corriente y el jabón siguen siendo buenos desinfectantes.

Preparar los Biberones

  • Lavarse las manos y esterilizar el biberón, la rosca y la tetina, hirviéndolos en agua durante 10 minutos.
  • El agujero de la tetina debe tener el tamaño justo para que la leche caiga gota a gota sin tener que agitar el biberón.
    Luego se hierve en otro cazo el agua que se va a utilizar y se deja enfriar a la temperatura del cuerpo.
  • Poned la cantidad de agua recomendada por el pediatra y después añadid la dosis de leche en polvo señalada en el envase, con cucharitas rasas y sin apretar.
    Agitad bien el biberón para eliminar posibles grumos.
    Antes de dar el biberón a nuestro hijo, conviene controlar la temperatura de éste.
  • Verted unas gotas sobre el dorso de la mano y si está demasiado caliente, enfriadlo un poco poniendo el biberón en agua fría, sin que se moje la tetina.
  • Se aconseja preparar los biberones para cada toma y no se debe aprovechar nunca lo que haya podido sobrar de la anterior. Tampoco se deben dejar biberones preparados en la nevera puesto que podrían perder parte de sus propiedades nutritivas y se podrían contaminar. Tampoco es aconsejable conservar en la nevera el agua previamente hervida
  • Durante la toma, el biberón debe mantenerse bien inclinado para evitar que el bebé tome el aire que podría haber en la tetina.
  • Al finalizar hay que colocar la cabeza del bebé sobre el hombro para que expulse el aire que ha tragado, ayudándole con unos golpecitos en la espalda.
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Unos pequeños consejos para hacer ejercicio con tu bebé.

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Cuando está por llegar un nuevo integrante a la familia se producen trasformaciones en todos los integrantes de la misma. A nosotras como madres nos pueden llegar a aparecer dudas acerca de la capacidad que tendremos para esta nueva responsabilidad. Los padres también pueden sentirse temerosos, pero como adultos posiblemente tengamos más herramientas para manejar estas sensaciones.

El problema son los más pequeños del hogar, ellos inevitablemente pasaran por períodos de celos que a su vez generaran sentimientos encontrados.
Cuando un niño va a tener un hermano, aparecerá la curiosidad. Ellos verán como va creciendo la panza y tendrán miles de preguntas, al igual que cuando nazca el bebé. Para los hermanos ‘mayores’ estar en contacto con un recién nacido es toda una fuente de conocimientos. Muchos pasaran horas mirando cómo se mueve o cómo se alimenta a través de la lactancia y querrán participar en sus baños.
Aparecerá el sentimiento de orgullo, que será repartido por celos.

Es muy normal que el pequeño tenga un conjunto de expectativas que finalmente su pequeño hermano no pueda cumplir, lo que provocará cierta decepción.

Él pensará que su hermano jugará con él desde el mismo día que llegue a su casa, sin entender que deberá esperar unos cuantos meses para que pueda hacerlo, y que al mostrarle sus juguetes, el bebé no reaccionará según lo previsto. Por eso debemos hablar con ellos y reubicarlos en la situación.

Como padres no debemos gastar muchas energías ni esforzarnos para cambiar los sentimientos de los niños, después de todo, de eso se trata, son sentimientos, y no los pueden controlar. Lo que debemos hacer es hacerles sentir seguridad con respecto a nuestros sentimientos con ellos.

Ellos no deben pensar que los dejamos de querer, por eso debemos explicarles que los bebés recién nacidos llevan más tiempo por los cuidados que requieren.

Pero no debes preocuparte, tener hermanos es maravilloso, es tener un compañero para toda la vida con el que se compartirá momentos muy importantes y gratificantes.

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La natación para bebés es una actividad que enriquece muchísimo a los más pequeños y que les viene estupendamente para desarrollar múltiples sentidos y capacidades.

En casi todos los centros deportivos donde impartan clases de natación tendrán también natación para bebés, así que presta atención a estos consejos antes de empezar con las clases de natación con tu bebé:

Hay que tener en cuenta que además de aprendizaje la natación para el bebé debe ser diversión, así que debe sentirse a gusto en todo momento.Nunca muestres miedo pase lo que pase, si traga agua, llora o vomita. Tiene que ver que está en un entorno completamente seguro.

No cogerlo en brazos como premio cuando ha conseguido un reto que no es muy complicado.Antes de que el bebé haga una nueva acción deberán realizarla también los padres para que no tenga ningún miedo y vea que es algo divertido que los papás también pueden hacer.

Hay que motivar al bebé para que haga los ejercicios voluntariamente y no como algo obligatorio. Si están tensos o a disgusto no podrán hacerlo bien, en cambio si se divierten será mucho mejor.

Hay una regla imprescindible, y es no asustar nunca al niño con la piscina diciéndole cosas como que se puede ahogar o que en la piscina grande se hunde. Estas cosas no pueden decirse ni aunque no se esté en la piscina. Es preferible decirle que para ir a la grande tiene que tener más nivel de natación o algo por el estilo.

El bebé debe tener claro siempre quien manda, y son los padres (o monitores) los que deciden cuándo empieza y cuándo acaba la clase. No se puede alargar porque el niño quiera jugar.
Nunca se debe perder de vista al bebé, ni aunque se tenga sujeto.

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Los niños pequeños utilizan ambas manos de forma indistinta. ¿Cuándo empiezan a demostrar preferencia por una u otra mano? ¿En qué momento se puede determinar que el niño es zurdo?

Normalmente, hay que esperar hasta los dos años para saber si el niño es zurdo.

La razón principal es que, antes de esta edad, los niños son ambidiestros, y no manifiestan una preferencia especial por ninguna de las dos manos.
•    El uso predominante de la mano izquierda se consolida alrededor de los cuatro años, pero muchos zurdos pueden seguir realizando actividades con la mano derecha.
•    Para saber si el niño será zurdo o no, se puede observar con qué mano coge los objetos que le ofreces, con qué mano ordena los juguetes, con qué pie golpea la pelota o con qué ojo mira dentro de un tubo, a modo de telescopio.

No obstante, no hay que olvidarse que se puede ser zurdo de pie o de ojo, y no de mano, y viceversa.

La zurdera no es una característica hereditaria y, curiosamente, está más difundida entre los gemelos, por causas que, hasta ahora, se desconocen.

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Como ya sabes, la obesidad y el sobrepeso infantil no dejan de crecer cada año, y aunque la prevención es fundamental, también es importante saber qué hacer cuando un niño ya tiene sobrepeso.Lo primero es darse cuenta de que el sobrepeso es una problema de salud que acabará perjudicando a tu pequeño, y que es fundamental introducir una dieta equilibrada y la promoción del ejercicio físico para cambiar esa situación.

Pero un niño no debe ponerse a dieta hipocalórica, y ante un caso de obesidad siempre debe acudirse al médico (¡y hacer caso de lo que este diga!).

La mayor parte de niños con problemas de obesidad son hijos de personas con estos mismos problemas.

Si es el caso, introducir una dieta sana y saludable, puede ser una buena idea para todos, y el compromiso de la familia con la salud ayudará también al crío.

Por último, debes tener en cuenta que los cambios se deben introducir gradualmente y teniendo siempre claro que el objetivo es la salud, sin recriminarle al niño ni decirle “tienes que comer menos porque estás muy gordo”. Eso afectaría a su autoestima, y debemos ser comprensivos, porque para un niño, no poder comer lo que ve que los otros niños sí pueden comer es muy duro.

¿Quieres saber cómo debe ser la dieta de los niños con sobrepeso?

Es fundamental que los niños con sobrepeso reciban en casa una buena educación alimentaria, y que aprendan rutinas saludables.

Además, conviene reducir el consumo de alimentos altos en grasas, multiplicando la presencia de frutas y verduras, y eliminar casi completamente dulces, bollería industrial o snacks.

La comida, cuanto más natural, mejor.Además, debe conseguirse comida sabrosa, de manera que el niño no acabe asociando la comida sana con la comida aburrida.

Aunque como ya dije, ante un caso de sobrepeso infantil siempre se debe consultar un pediatra, te dejo aquí un menú orientativo para niños (de entre 5 y 10 años) con sobrepeso:

Lunes

Desayuno1 kiwi + leche desnatada con cereales integrales

Comida Crema de calabacín + mero al limón con patatas cocidas + 1 pera

Cena Ensalada de lechuga y tomate + tortilla francesa + yogur natural desnatado

Martes

Desayuno Zumo de naranja + 1 vaso de leche desnatada + 1 tostada de pan integral con jamón york

Comida Macarrones con verduras + Bonito con tomate + 1 plátano

Cena Ensalada de pavo y piña + 1 aguacate

Miércoles

Desayuno 2 ciruelas + yogur desnatado con muesli

Comida Gazpacho  + ternera guisada con champiñones + gajos de naranja con canela

Cena Muslos de pollo a la plancha con manzana + 1 mandarina

Jueves

Desayuno 1 vaso de leche  desnatada+ 1 rebanada de pan tostado integral con aceite de oliva + 1 pera

Comida Sopa de sémola + Merluza al horno con patatas + macedonia

Cena Espinacas con garbanzos y gambas + 1 yogur desnatado

Viernes

Desayuno1 kiwi + leche desnatada+ 3 galletas integrales

Comida Ensalada de lechuga con tomates+ arroz con trocitos de carne + sandía

Cena Lomos de lubina al horno con puré de zanahorias + 1 ciruela

Sábado

Desayuno Zumo de naranja + 1 vaso de leche desnatada + biscotes integrales con queso fresco

Comida Espárragos con atún + berenjenas con salsa de naranja+ 1 polo

Cena Sardinas con pimientos del piquillo + yogur desnatado con compota

Domingo

Desayuno Batido de platano y mango con leche desnatada+ 1 rebanada de pan integral con aceite de oliva

Comida Ensalada de judías, patatas y zanahoria + lomo a la plancha con piña + yogur desnatado

Cena Fideos con almejas + fresas

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Espera a que tu niño esté preparado

Aunque no hay una edad mágica en la que los niños están automáticamente preparados para dejar de usar pañales, la mayoría de ellos habrán desarrollado las habilidades físicas y cognitivas necesarias entre los 18 y los 24 meses (aunque hay niños que no están listos hasta que tienen casi 3 años de edad, o incluso 4). Usa nuestra lista de verificación para mantenerte a la par del progreso de tu hijo y saber si ha llegado la hora de empezar a enseñarle a ir al baño solito.

Una vez que hayas empezado, si no obtienes buenos resultados al cabo de tres meses, eso significa que tu hijo en realidad no estaba listo. Espera algunas semanas y vuelve a intentarlo.

Planéalo con antelación

Antes siquiera de salir a comprar el orinal infantil, es bueno que pienses y planees cómo quieres llevar a cabo el entrenamiento. Decide cuándo y cómo querrás empezar, si piensas ofrecerle premios o incentivos, qué harás cuando tu niño tenga accidentes, y cómo sabrás si es mejor abandonar por el momento y volver a probar más adelante.

Pero aunque es bueno planear, también es importante recordar que tendrás que ser flexible. No hay forma de saber de antemano cómo le irá a tu niño, ni qué técnicas le funcionarán mejor. Ten en cuenta que, al igual que con la mayoría de las etapas importantes en el desarrollo de los niños, el éxito no suele ocurrir de forma linear, es decir, en constante marcha hacia una meta. Tu niño podría empezar muy bien, y luego volver atrás en una etapa u otra del aprendizaje.

Habla acerca de tu plan con el pediatra de tu hijo, las personas que lo cuidan y otros padres como tú. Cuando tengas un plan definitivo, asegúrate de que tanto tú como las demás personas que cuiden a tu niño puedan seguirlo fielmente (excepto si hay retrasos inesperados y otros obstáculos, claro).

Ten paciencia y mantén la calma

Aunque a los padres nos encantaría que nuestros niños aprendieran a ir al baño solitos lo más rápido posible, hay una serie de pasos para la retirada del pañal que tu hijo tendrá que superar, y esto es algo que puede llevar bastante tiempo. Es cierto que algunos niños aprenden en pocos días, pero para otros el entrenamiento dura varias semanas, o hasta meses, sobre todo hasta que ya puedan dormir toda la noche sin pañales.
No trates de apresurar a tu niño para que abandone los pañales más rápido de lo que puede. Permítele que lo haga a su propio ritmo y que se acostumbre poco a poco a este nuevo y complicado proceso, y verás que avanza de una etapa a la siguiente naturalmente. Claro que sí puedes motivarlo cariñosamente, recordándole que use el orinal, leyéndole cuentos y halagándolo o recompensándolo cuando lo haga bien. Pero si tu hijo se retrae o retrocede, no insistas demasiado.

Elógialo cuando lo haga bien

A lo largo de todo su entrenamiento, tu hijo buscará en ti señales de aprobación y reconocimiento — los llamados “refuerzos positivos” — por sus logros. No le desilusiones. Cada vez que tu niño trate de usar el orinal, o dé el siguiente paso en su entrenamiento (aunque no lo logre por completo), dile que lo está haciendo bien y que te enorgulleces de él. Pero no exageres; si lo elogias desmesuradamente le puedes poner nervioso y aumentar su miedo de fallar, lo cual puede provocar más “accidentes” y retrasos.

Acepta el hecho de que habrá “accidentes”

Es prácticamente imposible que un niño deje de usar pañales durante el día y la noche sin antes tener varios “accidentes”. Procura no enojarte ni reprimirle cuando tu niño se haga pipí o popó encima; recuerda que hasta hace muy poquito tiempo tu hijito aún no había desarrollado completamente sus músculos, y por lo tanto no tenía el control necesario para lograr contener sus necesidades. Con el tiempo, tu pequeño se volverá muy competente, pero mientras esté aprendiendo, lo mejor que puedes hacer es limpiarlo calmadamente cuando se equivoque y sugerirle que la próxima vez trate de usar su orinal.

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