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Archive for the ‘LACTANCIA’ Category

El biberón debe darse al bebé con afecto, amor y entrega para conseguir establecer la relación emocional tan importante entre la madre y el hijo.

El ser humano, sin embargo, por razones diversas ha tenido que buscar alternativas a la lactancia materna.
Hoy en día las necesidades de la vida moderna limitan la duración de la lactancia natural y un 50 % de las madres acuden a las leches artificiales para completar o sustituir la materna.

Además de razones socioculturales y de opciones personales algunas mujeres por razones médicas no pueden dar de mamar.

Para todas ellas, felizmente, existen leches artificiales que hoy en día no presentan ningún problema, el cariño se puede transmitir igual de bien con un biberón y además dará opción a papá a participar.

Para preparar los biberones es muy importante ajustarse a las medidas y proporciones que nos indique el pediatra y leerse muy atentamente las instrucciones que están en los envases; así evitaremos que nuestro hijo pueda tener problemas digestivos (diarreas, estreñimientos, deshidratación y dolores de barriga).

Cantidades orientativas

A modo de ejemplo tomemos el siguiente esquema:

  • 100 g de agua/13 g de leche
  • 30 cc de agua/1 medida de leche (5 g)
  • Segundo Día: De 20 cc.
  • Tercer Día: De 30 cc.
  • Cuarto Día: De 40 cc.
  • La segunda semana: De 70 cc. a 80 cc.
  • La tercera semana: De 80 a 100 cc.

Dosificación de los biberones
150 – 200 cc por kg y por día a distribuir en 7 tomas.

Este modelo de alimentación sigue siendo correcto y utilizado por numerosos pediatras, pero como en todo, hay nuevas tendencias que, aunque no desacrediten las anteriores, vale la pena comentar.

Existen en el mercado numerosas marcas de leche artificial. Todas han pasado un riguroso control de calidad.
El escoger una u otra marca vendrá dado por las preferencias del pediatra y de los padres.

Hasta hace poco el bebé solía mamar o tomar biberón hasta los tres meses, momento en el cual se empezaba a introducir nuevos alimentos en su dieta. Esto sigue siendo correcto, pero se ha visto que es igualmente adecuado prolongar la dieta exclusivamente láctea hasta los seis meses.

En ambos casos el niño se desarrolla, aumenta de peso, ríe, está sano y no presenta ningún tipo de carencias.

Escojamos uno u otro sistema, la manera de introducir nuevos alimentos (a los tres o a los seis meses) será siempre paulatina y en dosis reducidas.

Es recomendable que a partir de los 6 u 8 meses y hasta los dos años, los niños tomen leches maternizadas tipo II, aunque las papillas también se pueden preparar a partir de los 8 meses con leche normal.

Biberones

Existe un amplio surtido de biberones en el mercado, tanto que es difícil escoger.

A la hora de hacerlo, quizá debáis tener en cuenta una serie de características:

La boca: ha de ser amplia para facilitar el lavado del mismo con una escobilla, los restos de leche son el caldo de cultivo de los gérmenes.

Tetinas: si el bebé es pequeño es preferible una tetina blanda y si es mayor preferirá una dura. Conviene siempre tener varias en casa, no vaya a ser que algún percance os obligue a precipitaros en busca de la farmacia de guardia.

Para lavarlos existen desinfectantes de todo tipo, el agua corriente y el jabón siguen siendo buenos desinfectantes.

Preparar los Biberones

  • Lavarse las manos y esterilizar el biberón, la rosca y la tetina, hirviéndolos en agua durante 10 minutos.
  • El agujero de la tetina debe tener el tamaño justo para que la leche caiga gota a gota sin tener que agitar el biberón.
    Luego se hierve en otro cazo el agua que se va a utilizar y se deja enfriar a la temperatura del cuerpo.
  • Poned la cantidad de agua recomendada por el pediatra y después añadid la dosis de leche en polvo señalada en el envase, con cucharitas rasas y sin apretar.
    Agitad bien el biberón para eliminar posibles grumos.
    Antes de dar el biberón a nuestro hijo, conviene controlar la temperatura de éste.
  • Verted unas gotas sobre el dorso de la mano y si está demasiado caliente, enfriadlo un poco poniendo el biberón en agua fría, sin que se moje la tetina.
  • Se aconseja preparar los biberones para cada toma y no se debe aprovechar nunca lo que haya podido sobrar de la anterior. Tampoco se deben dejar biberones preparados en la nevera puesto que podrían perder parte de sus propiedades nutritivas y se podrían contaminar. Tampoco es aconsejable conservar en la nevera el agua previamente hervida
  • Durante la toma, el biberón debe mantenerse bien inclinado para evitar que el bebé tome el aire que podría haber en la tetina.
  • Al finalizar hay que colocar la cabeza del bebé sobre el hombro para que expulse el aire que ha tragado, ayudándole con unos golpecitos en la espalda.
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El amamantar es una habilidad aprendida, como conducir un coche a montar en bicicleta, y las madres necesitan que se les enseñe desde la primera toma, tan pronto como sea posible después del parto.

Enseñar cómo amamantar y mostrarlo de una manera constante ayuda a superar los problemas causados por los malos consejos.

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La producción de  leche materna es inducida por el estímulo de succión del bebé; es por ello, que cuantas más veces se agarra el bebé al pecho de la madre y  más  se vacía éste, entonces, más leche se produce. La cantidadse ajusta a las necesidades del niño y a las veces que vacía el pecho al día.

La calidad de la leche también varía con las necesidades del niño a lo largo del tiempo, ya que durante los primeros días, la leche es mas amarillenta y se denomina calostro, y contiene mayor cantidad de proteínassustancias antiinfecciosas; más tarde aparece la leche con diferente textura,más aguada al principio de la toma y con un mayor contenido de grasa al final de la misma.

El tiempo que cada bebé necesita para completar una toma es diferente y  varía según la edad del bebé y el tiempo de una toma a otra, sin olvidar que la composición de la leche , también es variable  a medida que pasan los meses, siendo más abundante la leche del principio, cargada deproteínas y azúcares, mientras que la leche del final de la toma es menos abundante ,pero con más calorías,  grasa y vitaminas.

El tiempo de amamantamiento de un miño es variable, ya que puede desear mamar a los 15 minutos de haber realizado una toma o por el contrario, tardar más de 4 horas en pedir la siguiente, aunque   durante los primeros 15 ó 20 días de vida, es conveniente intentar que el bebé realice al menos  unas 8 tomas cada 24 horas.

Algunos niños obtienen tienen suficiente  con  un solo pechootros toman deambos, aunque en este último caso, es posible que el niño no lo vacíe completamente el último, por lo que la toma siguiente deberá iniciarse en éste. Es importante que ambos pechos, se vacíen completamente y alternando cada uno de ellos, para evitar que se acumule la leche y de origen a una mastitis, por lo que será adecuado que el niño termine con un pecho antes de darle el otro.

 

 

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Al dar el pecho pueden surgir algunos problemas como grietas en el pezón, ingurgitación mamaria, conducto bloqueado, hongos o mastitis.

Aunque resultan dolorosos y llegan a dificultar la lactancia, tienen solución. Te explicamos por qué aparecen cómo evitarlos y, si llegan a presentarse, cómo solucionarlos.

Grietas en el pezón

Qué son: Heridas o fisuras muy pequeñas que se van agrandando con el paso de los días. Producen dolor en el pezón durante la toma, pueden llegar a sangrar e incluso infectarse si no se curan a tiempo.

Por qué aparecen

  • Al mamar, el bebé coge solo la punta del pezón y no toda la aureola.
  • El niño tiene dificultades para succionar por un frenillo corto o por el uso del chupete o tetinas.
  • El pecho esté demasiado lleno y aplana el pezón.
  • Una higiene inadecuada en el pecho: exceso de lavados, pezones húmedos o abuso de discos de lactancia.

Soluciones

  • Adoptar una buena postura al amamantar.
  • Ofrecer primero el pezón sano y luego el lastimado o dar tan solo un pecho por cada toma y vaciar el otro a mano.
  • Procurar que los pezones estén siempre secos (se puede usar el secador de pelo en posición de aire frío).
  • Los discos de lactancia se desaconsejan porque mantienen la humedad y maceran la herida. Para que el pezón dañado no roce la ropa se puede poner un colador sin mango entre el pecho y el sujetador.
  • Las pomadas anti grietas no son muy eficaces y además deben retirase antes de poner al bebé al pecho para que no las ingiera. Es mejor aplicarse una crema a base de lanolina purificada que no perjudica al bebé.
  • Alivia aplicarse la propia leche materna sobre el pezón dañado y dejarlo secar al aire.

Ingurgitación mamaria

Qué es: La congestión de los pechos por una acumulación excesiva de leche en los conductos lácteos y líquido en los tejidos que los rodean. Suele aparecer a los tres o cuatro días del parto, pero se puede producir en cualquier momento de la lactancia. El pecho está brillante, edematoso, caliente, doloroso y en ocasiones enrojecido. Al bebé le cuesta coger el pezón y la leche no fluye o lo hace con dificultad.

Por qué aparece

  • Porque el pecho no se ha vaciado correctamente o porque el bebé no ha succionado bien o ha estado mucho tiempo sin mamar.
  • El uso de un sujetador muy apretado puede oprimir los conductos y dificultar la salida de la leche.

Soluciones

  • Cuidar la postura.
  • Vaciar el pecho lo antes posible y amamantar al bebé a menudo. No saltarse tomas aunque duela.
  • Masajear suavemente el pecho y aplicar calor húmedo antes de amamantar para que la leche fluya mejor.
  • A veces, al dar antes el pecho menos lleno, sale leche del ingurgitado por el estímulo de la succión.
  • Si el bebé tiene dificultades para cogerse al pezón, conviene sacarse antes un poco de leche para ablandarlo.
  • Si hay dolor, el médico puede recetar un analgésico.

Conducto bloqueado

Qué es: Cuando se obstruye un conducto lácteo aparece bulto duro, doloroso y enrojecido en una parte del pecho o una ampollita blanquecina en la punta del pezón.

Por qué aparece

Porque la leche queda retenida en el conducto durante mucho tiempo por una ingurgitación, un vaciado insuficiente, o porque el pecho está demasiado apretado.

Solución

  • Cuidar la postura.
  • Seguir amamantando. La succión ayuda a desbloquear la obstrucción y facilita el flujo de leche.
  • Aplicar las medidas para combatir la ingurgitación cuanto antes para prevenir una mastitis.
  • A veces es necesario pinchar la ampolla del pezón (debe hacerlo el médico) para extraer la leche acumulada y eliminar la obstrucción.
  • Si no hay mejoría en 24 horas o aparece fiebre y vómitos, hay que acudir al médico para que valore la situación.

Mastitis

Qué es: Suele aparecer tras una ingurgitación no tratada a tiempo. Los síntomas son muy parecidos a los de la gripe: fiebre, escalofríos, dolores musculares y de cabeza, cansancio y náuseas.

El pecho afectado aparece inflamado, caliente, enrojecido y con dolor agudo.

Por qué aparece

  • Porque la acumulación de leche, por ingurgitación o por un conducto obstruido, inflama el pecho.
  • El estrés, la ansiedad y el cansancio la favorecen.

Soluciones

  • Aplicar cuanto antes las medidas para combatir la ingurgitación.
  • Meterse en la cama con el bebé y descansar.
  • Antiinflamatorios para aliviar el dolor y antibióticos, si hay infección bacteriana.
  • Seguir con la lactancia aunque exista infección.
  • No abandonar el tratamiento aunque se mejore, porque puede producirse una recaída y provocar mastitis recurrentes.

Hongos

Qué son: La infección por cándidas da al pezón un aspecto rosado y húmedo y produce un dolor agudo (como si se clavasen agujas) que no remite tras la toma, acompañado de quemazón, picor e incluso grietas.

Por qué aparecen

  • Los hongos se contagian porque el niño tiene muguet en la boca o a consecuencia de una infección vaginal por cándidas.
  • Por tener los pezones húmedos por el roce con pezoneras, sacaleches y discos de lactancia.
  • A causa de algunos antibióticos.

Soluciones

  • El médico prescribirá una pomada antimicótica. No importa que el bebé la ingiera porque si él también está infectado le curará y si no es así no le perjudica.
  • Mantener la zona seca, cambiándose a menudo de sujetador y discos de lactancia, y dejar los pezones al aire con frecuencia.
  • Eliminar de la dieta el exceso de azúcar.
  • Lavarse las manos después de cambiar al bebé y de ir al baño y antes de darle el pecho.
  • A veces es necesario un antimicótico por vía oral (que no es incompatible con la lactancia).

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Dejar de fumar, no superar tres tazas de café al día, no tomar ningún tipo de droga o, en caso de consumo, espaciarlo lo más posible de la hora de la lactancia. Éstas son algunas recomendaciones que recoge un estudio elaborado por investigadores españoles sobre métodos de detección de medicamentos y drogas en la leche materna. El trabajo señala que todavía no se conoce bien el riesgo de sustancias como el alcohol.

Entre la comunidad científica existe gran confusión sobre si las mujeres que consumen drogas de abuso deben o no dar de mamar a su bebé. Para arrojar luz sobre este asunto científicos de varios hospitales y centros de investigación españoles revisan este mes en la revista Analytical and Bioanalytical Chemistry los métodos de detección de estas sustancias en la leche materna, sus efectos adversos y las recomendaciones que deben seguir las madres.

“La recomendación general es evitar absolutamente el consumo de drogas de abuso durante la lactancia porque pueden pasar directamente al recién nacido”, destaca a SINC Óscar García Algar, coautor del trabajo y doctor del Servicio de Pediatría del Hospital del Mar de Barcelona.

El investigador lo amplia: “Esta recomendación se extiende a la época prenatal, ya que las sustancias pasan por vía placentaria al feto, y luego a la época postnatal por el ambiente. Si hay exposición por la leche, seguramente también la ha habido durante el embarazo y está en el ambiente, como ocurre con el tabaco”.

Para los análisis el equipo tomó como referencia la ingestión media diaria del lactante, unos 150 mililitros de leche por kilo de peso. Las recomendaciones se detallan para cada sustancia, y se toman como referencia los consejos de la American Academy of Pediatrics (AAP).

Nicotina, cafeína y alcohol

Así, por ejemplo, la leche de las madres fumadoras contiene entre 2 y 240 nanogramos de nicotina por mililitro, lo que equivale a unas dosis en los bebés de 0,3 a 36 microgramos/kg/día. Estos lactantes suelen tener más cólicos y son más propensos a las infecciones respiratorias.

El consejo es dejar de fumar durante el embarazo y la lactancia, o al menos limitar este hábito lo más posible, prolongar el tiempo entre el último cigarrillo y la toma de leche, ponerse parches de nicotina, fumar fuera de casa y evitar ambientes con humo.

La cafeína -presente en el café, el té, los refrescos de cola y medicamentos- puede causar en el bebé irritabilidad e insomnio. Aunque su absorción varía mucho de una persona a otra, en los recién nacidos esta sustancia tiene un tiempo de vida media prolongado. Por ello es aconsejable restringir su consumo durante la lactancia a un máximo de 300 mg/día, unas tres tazas de café diarias.

Respecto al alcohol, el riesgo exacto todavía no está bien definido y no hay estudios que correlacionen las dosis, pero algunas investigaciones apuntan daños en el desarrollo motor del lactante, así como cambios en sus patrones de sueño, reducción de las tomas y posibilidad de hipoglucemia.

La AAP considera el consumo de alcohol compatible con la lactancia, pero el estudio señala que hasta que no se establezca un nivel en la leche materna ninguna cantidad es segura. Las estrategias de minimización de riesgos incluyen alimentar al bebé antes de tomar bebidas alcohólicas, o al menos que pasen dos o tres horas si se ha ingerido alguna. El consejo para las mujeres alcohólicas es dar el biberón.

En las mujeres embarazadas, los riesgos del alcohol para el feto están constatados. “A pesar de ello, un reciente estudio de nuestro grupo constató que el 45,7% de las mujeres que atendimos de parto en nuestro hospital habían consumido cantidades considerables de alcohol durante el embarazo”, alerta el doctor.

Cannabis, cocaína y otras drogas

El cannabis, que se trasmite tanto por la leche materna como por el humo, puede causar sedación, letargo, debilidad y hábitos alimenticios deficientes en los lactantes. Además se desconocen sus riesgos a largo plazo. Su consumo está contraindicado, pero si se toma marihuana ocasionalmente, los expertos aconsejan realizar la toma varias horas después y no exponer a los niños o niñas al humo.

Por su parte, la cocaína esta “totalmente desaconsejada” durante la lactancia. El primer caso de toxicidad inducida por esta droga vía leche materna corresponde a un niño de solo dos semanas que, tras alimentarse, presentó irritabilidad, temblores, pupilas dilatadas, taquicardia e hipertensión.

También se desaconseja la lactancia si la madre toma anfetaminas. En los bebés pueden causar agitación, llanto o falta de sueño. Además su uso reduce la capacidad de la madre para cuidar a sus hijos.

Tampoco se recomienda dar de mamar si se consume heroína, que se excreta a la leche en cantidades suficientes como para causar adicción al bebé. En caso de “necesidad”, el consejo es dejar pasar al menos uno o dos días desde su consumo hasta la toma, y comenzar lo antes posible un tratamiento de sustitución, a ser posible con metadona.

Otros opiodes usados como medicamentos -morfina, meperidina o codeína- se excretan a la leche en cantidades mínimas y son compatibles con la lactancia. También lo son, en dosis controladas, las benzondiazepinas, la medicina más frecuente prescrita a las mujeres durante el embarazo y el postparto.

En cuanto a los antidepresivos y los antipsicóticos, la AAP señala que “pueden ser motivo de preocupación durante la lactancia”. De momento, sus efectos sobre los lactantes son desconocidos por lo que se recomienda realizar nuevos estudios.

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Es algo habitual que le sucede a casi todos los niños en algún momento del período de lactancia.

La leche materna es el mejor alimento para el bebé, pues no sólo le aporta los mejores nutrientes sino que además le protege frente a diversas infecciones. Además, es una experiencia irrepetible para la madre, pero a veces no exenta de algunos problemas, como que el bebé rechace el pecho. Si está en esta situación no se desanime y ni mucho menos piense que la culpa es suya y que no es una buena madre. Es algo habitual que le sucede a casi todos los niños en algún momento del período de lactancia. Todo tiene una explicación, sólo hay que dar con ella para encontrar la forma de que el bebé se adapte en pocos días.

Falsos rechazos

Pero no siempre todo lo que la madre entiende como un rechazo lo es. Los reflejos normales de los primeros días de vida llevan muchas veces a engaño. Por ejemplo, cuando el pecho roza al bebé alrededor de la boca éste mueve la cabeza de un lado a otro, pero no porque lo rechace sino todo lo contrario, porque lo está buscando. En otras ocasiones, normalmente pasado el tercer mes de vida, algunos bebés de repente tardan mucho menos en mamar de lo que acostumbraban. No es que rechacen el pecho, es que sencillamente han aprendido a mamar en menos tiempo y con menos esfuerzo. Y por último puede simplemente que el bebé no quiera mamar porque no tiene hambre.

También puede ocurrir que no rechace los dos pechos, sino sólo uno. Esta circunstancia puede responder a una mala postura, a que el niño tenga algún dolor, como otitis, congestión nasal o fractura de clavícula, o simplemente a que prefiera ese pecho y no el otro. Lo primero que hay que hacer por tanto es descartar enfermedades o corregir la postura, dependiendo del caso. Pero la solución del problema no implica que el pequeño acepte el pecho. Llegados a este punto, aún tiene una última baza: cogerle como si llevara un balón debajo del brazo, es decir, intentar engañarle ofreciéndole el pecho que no quiere en la posición en la que le da el otro. Si esto tampoco funciona no se preocupe. Un único pecho puede producir por si mismo toda la leche que un bebé necesita y la leche se cortará completamente en el que no trabaja.

Problemas de salud

Es posible que el bebé tenga congestión nasal o una infección de oídos. Con la nariz tapada no puede respirar bien y con la otitis el dolor es tal que puede que mamar se torne muy complicado. Puede también que todo se deba a una infección por hongos en la boca del bebé, o que haya que retroceder en el tiempo y volver al parto para dar con la causa. Y es que si durante las últimas semanas en el útero el bebé adoptó una postura rara o el parto fue difícil, es posible que el alumbramiento se saldara con un hematoma en la cabeza, una luxación de cadera o una fractura de clavícula, situaciones dolorosas que mantienen al niño inquieto. Cuando están saliendo los dientes las encías están sensibles y doloridas y el roce con el pecho no ayuda, y cuando se administra una vacuna puede que al pequeño le duela la zona en la que le hayan puesto la inyección. Si tomar el pecho supone presionar sobre ella, es normal que el pequeño acabe rechazándolo. No hay que descartar tampoco la posibilidad de que el niño tenga reflujo gastroesofágico o alergia alimentaria. Por una razón o por otra, siga siempre las recomendaciones de su pediatra.

Problemas de atención

También puede ocurrir que el pequeño se ponga tenso, incluso llegue a arquearse, cuando la madre intenta darle el pecho o que coja y suelte el pecho varias veces durante la toma porque esté nervioso. Para evitar problemas, lo mejor que puede hacer si su niño está más irritable de lo habitual es tranquilizarlo antes de empezar a mamar. Pruebe con un masaje, un baño o una nana.

Especialmente a partir del cuarto mes de vida, cada día aprende una cosa nueva y todo a su alrededor despierta su interés. Son tantas novedades que puede que el pequeño desatienda otras actividades tan básicas como mamar. Para evitar distracciones, busque un lugar tranquilo o aproveche cuando esté medio dormido. La rutina y la tranquilidad son clave en la educación de un niño y cuando éstas se rompen puede que la lactancia se vea afectada. La separación de la madre por la vuelta al mundo laboral o por un viaje prolongado, estar al cuidado de nuevas personas, un cambio de domicilio o incluso problemas de la madre y que él percibe pueden ser el origen del rechazo.

Si ha escogido la lactancia materna como forma de alimentar a su bebé no le dé suplementos con biberón, salvo que el pediatra lo indique. La tetina y el pezón son diferentes y los movimientos que la lengua ha de hacer para acoplarse a uno u a otro no son los mismos, por lo que si el bebé se acostumbra al biberón puede que se olvide de mamar correctamente y acabe rechazando el pecho. Para evitar confusiones, olvídese de las tetinas y si tiene que darle algún suplemento hágalo con una cucharita.

Asegúrese de que la postura que ha escogido para darle el pecho no es sólo cómoda para usted sino también para su bebé. Si está mal colocado, no coge adecuadamente el pecho y, como no succiona bien, la leche no sube en la cantidad que debiera. La consecuencia es que el bebé no calma su hambre y como el pecho no le sacia acaba rechazándolo. Y, por otro lado, cuando un pecho no se vacía del todo puede que se ponga tan tenso que el pequeño no se pueda agarrar bien a él. Si éste es su caso, extraiga un poco de leche. Así el pecho estará más blandito y el niño podrá mamar mejor. Los pezones planos o invertidos pueden ser un problema para la lactancia. Pregunte a su pediatra el mejor remedio. Puede también que el primer golpe de leche llegue de repente y con demasiada cantidad o que, por lo contrario, tarde mucho en llegar. Los extremos nunca son buenos: o se atragantará o se aburrirá de esperar. En uno y otro caso, la solución pasa por estimular el pecho antes de empezar para que o bien el golpe inicial de leche salga antes de que el bebé se ponga a mamar o tarde menos en salir, según el caso.

Cambios de olor y sabor

Piense en lo que ha comido en los últimos días. Puede que la culpa del rechazo sea de de un medicamento que haya tomado o de un alimento en concreto y que al pequeño no le siente bien. También puede ser que haya comido o bebido algo fuerte que cambie el sabor de la leche, como la menta, y que al pequeño sencillamente no le guste. Además de los alimentos hay otras razones que pueden cambiar el sabor de la leche materna, como la vuelta de la menstruación o una mastitis, la cual es capaz de salar ligeramente la leche.

Tenga cuidado con los productos de higiene y cosmética que utiliza. Innovar en el gel, el desodorante, la colonia, en la pomada o en la crema puede hacer que el sabor y el olor del pezón cambien y al pequeño no le gusten las nuevas sensaciones que experimenta al acercarse a él.

Algunas ideas que pueden ayudar

      1. Si todo comenzó por un mordisco, ha de estar preparada para, si vuelve a suceder, retirar al bebé sin asustarle.
      • Amamántelo en un lugar tranquilo y con poca luz. Procure que no haya ruidos y que nada ni nadie pueda interrumpirles.
                    1. Déle el pecho cuando esté a punto de quedarse dormido. Adormilado será más fácil.
                                                                        1. No sólo se puede amamantar sentada. Pruebe diferentes posturas hasta dar con la que resulte más cómoda para los dos. Sentada, acostada, de pie, etc., sea como sea, el bebé no ha de tener que girar la cabeza o flexionar el cuello para llegar al pezón.
                                                                                                                                                                                                              1. El movimiento suele gustar a los bebés, por lo que aproveche el balancín de una mecedora o el vaivén que se produce al andar para darle el pecho.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    1. No intente ganarle la batalla al bebé dejándole pasar hambre. Si piensa que así mamará mejor está equivocada.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            1. Intente que la piel de su pequeño esté en contacto con la suya tanto como pueda.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      1. Antes de la toma, mime a su bebé y tranquilícelo con besos, palabras y caricias.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        1. Anímele a agarrar el pezón untándolo de leche. También puede tentarle extrayendo leche y ofreciéndosela en un vaso o en una cuchara. Los biberones y las tetinas no son opción pues pueden empeorar la situación.

Todo tiene su ténica

Cuándo empezar: cuanto antes mejor. Lo mejor es acercarle el pecho por primera vez en los primeros treinta minutos tras el parto. Si es así, la leche le subirá antes y el bebé recuperará antes el peso que tuvo al nacer, ya que es normal que durante la primera semana de vida pierda hasta un 10 por ciento del peso, aunque lo irá recuperando poco a poco.

Qué postura adoptar: se puede dar el pecho de muchas posturas, pero en cualquiera de ellas lo fundamental es que el bebé esté bien colocado y usted cómoda. Si es de las que opta por la forma tradicional, es decir, sentada, busque una silla o una butaca con respaldo, ponga los pies sobre algo que le permita tenerlos un poco elevados, como, por ejemplo, una caja de zapatos, coloque un almohadón encima de las piernas y apoye el bebé en él, así se asegurará de que está a la altura adecuada.

Cómo ha de estar colocado el bebé: acerque el bebé al pecho colocándolo de frente. Lo importante es que no tenga que girar o agachar la cabeza para agarrar el pezón y lo conseguirá, por ejemplo, poniendo su tripita enfrente de la suya. Bien colocado, ahora le toca esperar a que abra bien la boca (con la lengua hacia fuera) para que abarque el pezón y buena parte de la areola. Fíjese bien en el labio inferior; mientras mama ha de quedar vuelto hacia fuera. No ponga sus dedos por delante. Muchas mamás tienen la costumbre de sujetarse el pecho poniendo los dedos en forma de tijera; así lo único que conseguirá es poner las cosas más difíciles a su pequeño para que se agarre y dificultar, por tanto, el vaciado de la mama. Algunos consejos: si el pecho es muy grande puede sujetarlo con la mano contraria. Colóquela en forma de C, es decir, el pulgar por arriba de la areola, sin oprimir la mama, y los demás dedos por debajo. Independientemente del tamaño del pecho, las primeras veces que dé de mamar al bebé puede ayudarle comprimiendo suavemente las areolas con sus dedos para sacarse unas gotas, justo antes de ponerlo.

Cada cuánto tiempo: lo mejor es alimentarlo a demanda, sin obsesionarse por tomas ni horarios; darle cuando tenga hambre y tanto como quiera, no importa el tiempo que haya pasado desde la última vez. Comience por el último pecho de la toma anterior, vaciarlo bien es un estimulo para producir más leche. Cada niño lleva su ritmo, por lo que no es conveniente “meterle prisa”. Deje que acabe con el primer pecho: al final está lo mejor. Y es que la leche materna al principio de la toma parece más aguada y al final contiene más proteínas y grasas, por lo que le va a saciar más. Poco a poco el niño mamará cada vez más despacio y, cuando esté saciado, soltará el pecho por si mismo. Usted ha de ofrecerle el otro pecho, pero si no lo quiere, no pasa nada; simplemente no tiene más hambre.

Cuánto ha de durar la toma: cada bebé es diferente. Los hay muy dormilones, otros que apenas duermen entre las tomas, otros que maman frecuentemente de día y poco de noche, otros al contrario, unos que acaban en cinco minutos, otros que tardan media hora, etc. Además, a lo largo de toda la lactancia el pequeño no siempre se comportará igual. El ritmo y la duración de las tomas cambiarán considerablemente, pero esto no es algo que le deba preocupar.

Qué hacer después de la toma: coja el bebé en brazos y apóyelo verticalmente sobre su hombro y déle ligeras palmaditas en la espalda. Algunas veces necesita eructar y usted ha de ayudarlo.

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El método Kassing, una forma de dar biberón que perjudica menos la lactancia

El método Kassing es una forma de dar el biberón que se supone que interfiere menos en la lactancia natural y permite poner las condiciones para que existan menos posibilidades de que el bebé rechace luego el pecho o no tenga una succión adecuada.

Hay veces que, por muchas circunstancias, las madres que amamantan y desean seguir haciéndolo, dan algún biberón. Puede tratarse de bebés prematuros, niños que necesitan un complemento por recomendación médica o casos en los que la lactancia mixta termina imponiéndose.

En general, cuando hay que dar un complemento, se recomienda usar una cucharita en los más chiquitines o un vasito en cuanto sea posible. Así se evita que el niño se confunda y luego tenga dificultades para agarrar correctamente el pecho y succionar de manera efectiva. Sin embargo, dependiendo de quien deba alimentar al bebé o de la cantidad de complemento que se le dé, muchas familias prefieren hacerlo usando un biberón.

En esos casos, si la familia decide usar biberón, hay que buscar la manera de que su uso perjudique lo menos posible la lactancia materna, sea porque existe la intención de mantener lactancia mixta, sea porque el uso del biberón es temporal y hay intención de recuperar la lactancia exclusiva. También puede usarse si la madre se está extrayendo leche para complementar lo que el bebé succiona por si mismo y si tienen grietas o heridas muy dolorosas que le impiden realmente la succión directa.

Con el método Kassing se trata de reproducir lo mejor posible las condiciones de la lactancia natural para tratar de paliar el efecto negativo de la diferente forma de succión entre la que se hace en el pecho y el biberón, pensando en hacer más sencilla la relactación o el mantenimiento de la lactancia materna mixta.

El método Kassing recrea las condiciones más parecidas al pecho, en cuanto a esfuerzo, estimulación y engache.

Hay que poner al bebé incorporado, como sentado, no imitando la posición de la lactancia natural. Hay que usar una tetina larga, blanda y redonda. Las tetinas “anatómicas” no se parecen en nada al pezón, por lo que debemos evitarlas. Que la tetina sea larga es importante, pues la idea es que pueda tocar el punto en el que se unen el paladar duro y el blando, igual que en la lactancia materna. Una longitud de entre 18 milímetros y 2 centímetros es la ideal.

No basta con dar el biberón, la idea es reproducir los mismos estímulos naturales de la lactancia, por lo que reproduciremos el reflejo de búsqueda tocando las mejillas del niño y sus labios, para que sea él el que llegue a engancharse solo. Con la boca abierta hay que dejarle mamar varias veces, siempre sentadito, con el tronco vertical, dejando que haga esfuerzo para succionar la leche y evitando que esta caiga en su boca por la gravedad. Además, durante la toma, que debe dirigir el niño en duración y cantidad, seguiremos tocando su mejilla con los dedos e ir sacando la tetina para empezar de nuevo.

El método Kassing es una forma de dar biberón que interfiere menos en la lactancia y puede ser una ayuda si debemos suplementar la lactancia materna y descartamos, tras intentarlas, las otras formas de ofrecer el complemento.

 

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